Son las 3:21 am y no tengo nada de sueño.
Ayer temprano
llevé a Kevin (mi hermano menor de 9 años) a conocer mi universidad. Y a antes
le había contado más o menos cómo era pero tuve que llevarlo por primera vez
para que vea donde paso la mayoría del tiempo que estoy fuera de casa. Ya le había
contado acerca de la abundante fauna de mi universidad, la PUCP acerca de las bellas chicas que hay en
artes, su cafetería y de la gente extraña de ciencias, pero él estaba más
entretenido en conocer las ardillas (que después confundió y les decía
lagartijas). Llegamos a eso de las 2 y media de la tarde ¡y ninguna ardilla! Una
lástima no ver a las ardillas saludarnos, dándonos la bienvenida (a mí también
porque hace tiempo que no iba a la univ durante las fiestas patrias) conoció todas
las facultades, el tontódromo, al tío Zózimo y mientras tanto camino ninguna
ardilla se apareció, Es gracioso pues, durante estos dos años y medio que llevo
en la univ, todos los días, he visto al menos una ardilla, corretear, cruzarse
entre nosotros, mientras almorzaba en la cafetería, o mientras conversaba con
alguien las ardillas estaban ahí, y mi hermano hoy estaba educadísimo sin ganas
de joderme la vida como usualmente amo que haga. “Las ardillas no son para nada
figurettis”, le dije, al menos no el día de ayer.
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03 agosto 2004
las ardillas no son figurettis
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1 comentario:
kevin ahora tiene 13 años.
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