17 agosto 2004

ATREVIDO

Atrevido a ser quien deseas que nadie fuera me escondo en tus brazos llenos de jabón y nicotina invisible. No fumas, pero el humo y las cenizas que caen como lágrimas indecentes Revela tu pasado que condenas el tiempo que aún desconoces libre;Ante besos de cada minutoIntercalados en segundos que duran más que la vida de lejos y de cerca,Se agobian nuestros cuerpos que parecen no diferencian Entre la piel rosada y lo dorado de tu bronceadoY lo rudo de mis sentimientos.

Pues los versos suelen engañar a los ojos más perversos y las mentes más oscuras Pero cuando estás acostumbrado a ser la musa Te conviertes en más que estrofas en movimiento Con piernas y brazos que brindan un silencio sensual y delgado De color azul elegante O la turquesa del hada que habita en tus manos,Si las rosas no fueran tan rojas como tu cuerpo tal vez estuviera confundido el universo,Si fueras mas que un tono rojizo de ángel perdido en la Tierra No habría color más bello que un dulce suspiro tuyo Que recitan una canción de niños Y llama a la naturaleza para acampar en las olas tranquilas de tu piel
Y ser honesto me castiga el alma como torrentes de furia encadenadaQue no solo actúan por instinto para verse en un espejo tan imaginario como el amor Y tan concreto como tus pensamientos,como el sol en tus labios,como mis dedos en tu cintura revolviendo el deseo de nuestras mentescomo el jabónque se pasea atrevido en tus dedos recorriendo lo que alguna vez dejara de ser tuyo y dejará de ser nuestro pero que nunca perderemos.

15 agosto 2004

sueños


SUEÑOS

En el sueño del hombre que soñaba, el soñado se despertó.
(Borges).

Solía esconderme en las copas de los árboles que te circundan ahora. Solía huir de ti porque mi voz se apagaba, tan solo desparecía ante tu mirada perdida. Detrás de mí la luna era mi fiel seguidora como si fuese esa su misión interminable. La noche no acababa mientras te desvestías,tu piel no escondía su belleza ante mí. 


Era también costumbre mía ocultar mi rostro con mis dedos quienes se abrían, para no verte y para verte también. Tus pasos ingrávidos, ahora parecidos a los míos, viajaban hacia la cama después de apagar las velas. 

Yo estaba allí, presenciando tu dormir tranquilo. Tus cabellos largos acariciaban la almohada blanca que protegía tus sueños, testigo blanco de tu aroma a rosas y yo, a tu costado, los velaba pacientemente, como si estuviera hecho de humo, de incienso, subiendo sin alas, ya sin droga. Me entristecía verte dormir con gestos de nostalgia y despertar con el rostro húmedo de sudor y un leve llanto nocturno.


Una de aquellas noches de insomnio mío, vigilándote, nació en mí una idea. Decidí intervenir en tus sueños, en el mundo irreal que habitabas de noche, constante y desafiando al espacio oscuro y perplejo que suele ser. Tan distintos de la realidad no son los sueños.


Tal vez nunca terminé de sorprenderme de ti y me enamoré de tus deseos, lugares que tu habitabas sin miedo alguno, que tu creabas insaciable de imaginación, que yo desconocía. Aquella noche me atreví conocerte en tus sueños, toqué tu brazo y me puse a soñar contigo. 


Los días siguientes nos conocimos en tu mundo imaginario. Me agrado ser lo que soñabas. Fuimos niños, adultos y ancianos.Te enamoraste de mi de una manera hermosa y digna de un cuento de hadas y en tus sueños fuimos uno solo de nuevo. 

La ultima noche decidí hacerte saber quien era yo realmente, que ya te conocía desde antes, que me había enamorado de ti. Tal vez no debí decírtelo pues lloraste mucho otra vez en el jardín de flores donde comenzamos. Te explique que era un fantasma y que estabas soñando. Tu me corregiste diciéndome que el que soñaba era yo y que cuando despertabas eras donde empezabas a soñar. Nunca pude comprenderte aquella vez pero supe que era la despedida. 


No regresé a ningún sueño tuyo pues tu ya no despertaste. Tal vez tenías razón y yo aun siga siendo un sueño tuyo, tal vez tu estés imaginando en tu mundo, al que yo llamaba irreal.

Debo decir que tu familia lloró mucho tu partida ahora yo estoy ante los árboles que te circundan del bello cementerio donde reposamos. Pero yo aun sé que sigues soñando.

03 agosto 2004

las ardillas no son figurettis






Son las 3:21 am y no tengo nada de sueño.

Ayer temprano llevé a Kevin (mi hermano menor de 9 años) a conocer mi universidad. Y a antes le había contado más o menos cómo era pero tuve que llevarlo por primera vez para que vea donde paso la mayoría del tiempo que estoy fuera de casa. Ya le había contado acerca de la abundante fauna de mi universidad, la PUCP acerca de las bellas chicas que hay en artes, su cafetería y de la gente extraña de ciencias, pero él estaba más entretenido en conocer las ardillas (que después confundió y les decía lagartijas). Llegamos a eso de las 2 y media de la tarde ¡y ninguna ardilla! Una lástima no ver a las ardillas saludarnos, dándonos la bienvenida (a mí también porque hace tiempo que no iba a la univ durante las fiestas patrias) conoció todas las facultades, el tontódromo, al tío Zózimo y mientras tanto camino ninguna ardilla se apareció, Es gracioso pues, durante estos dos años y medio que llevo en la univ, todos los días, he visto al menos una ardilla, corretear, cruzarse entre nosotros, mientras almorzaba en la cafetería, o mientras conversaba con alguien las ardillas estaban ahí, y mi hermano hoy estaba educadísimo sin ganas de joderme la vida como usualmente amo que haga. “Las ardillas no son para nada figurettis”, le dije, al menos no el día de ayer.