hay dos colores que reposan en mi cama: rojos son mi ojos extasiados de verte, roja es tu sangre que fluye descarriada, rojo tengo el cuerpo que acaba de tenerte y rojo es el aura que envuelve a tu alma.
En cambio la noche es oscura y negra, que adormece solo si no te encuentras silenciosa y sensual; nace de la oscuridad la negrura del misterio del fondo de mis ojos y la censura de tu piedad.
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