| Caen rayos de luz de sol y la rosa roja sonríe, hay materia de agua que observa escondida, las espinas van subiendo con ánimos de libertad, es un árbol aquella espina, un arbusto orgulloso. Los rayos mueren al ver la luz que viene hacia ellos aquella que nace de la sonrisa de la rosa roja, tímida, avergonzada no se conocía tan feliz y unas gotas de invierno desaparecen de sus ojos. Me recuerda el día que corrí la puerta de mi habitación cuando la niñez corría rápida y temerosa de mí mi sonrisa afligida se dibujaba en la ventana. Míos los sonidos naturales y curioso hacia el cielo ¿eran acaso dos aves pasajeras que miraban hacia mí?. Las ganas de volar quizá abrieron mis alas al morir. |
11 mayo 2005
Soneto II
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