07 junio 2005

una y diez sabidurias

Publicamente desnudo mis manos que,
arrullandote los besos volados estaban;
sin miradas ajenas resuelvo
que solo una aguja en un pajar buscabas,
¿qué hacia tu telaranha sobre mi tejado cuando las penas eran solo una desgraciada ironia?¿ no sabes acaso que aunque me llenes de barro los pies,
el cemento lo llevas guardado e la espalda?
Quizá tu Ave María,

quizá tu oración de puerta en puerta,
quizá tu saco y tu corbata,
quizá tu bandera llena de colores
sea tan solo fantasía,
quizá el amor de mis dolores;
juegue a bailar con la sonrisa mia,
mientras el desangramiento total
sea tu eterna libélula de carne,
que vuela buscandome presa austera para su agonía.

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