01 julio 2005

durmint

Dopado de humillacion y deseo,
dormí bajo las sábanas verdes recién enjuagadas de la suciedad de tu pudor;
no sé si tu llamada me despertó,
no sé ni siquiera quién me llamó,
sólo recuerdo que sobre tus senos preciosos nos pusimos a llorar
mientras una dulce armónica enjugaba nuestras lágrimas.

Luego de secarnos y envolvernos en nosotros,
te prometí perdonar;
en mi inocencia de niño ahora me siento un ser divino
y tú andas medio perdida en nuestras ilusiones,
pues crees que nadabas en un río profundo,
a veces es un océano ¿sabes?,
a veces cada instante es un castigo
y para curarnos hacemos el amor
cuando de amor no se quiere hablar.

Siento que he sufrido y caminado por tus calles,
en tus caderas...
y debo confesar que he tropezado varias veces por distraído,
es que quise cortar una flor demoníaca,
tal vez
en ese momento
sólo las carcajadas me querían escuchar.

¿Me haces un favor?,
préstame tus alas,
que en tu océano de sangre quiero nadar.

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