04 octubre 2005

Durmiendo

Dopado de humillación y deseo,
dormí bajo las sábanas de tu pudor;
no sé si tu llamada me despertó,
recuerdo que sobre tus senos preciosos nos pusimos a llorar.

Te prometí perdonar;
y tú
medio perdida en nuestras ilusiones.

He sufrido y caminado
por tus calles, en tus caderas...y he tropezado varias veces por distraído,
tal vez
en ese momento
sólo las carcajadas me querían escuchar.


No es justo que para curarnos hacemos el amor
cuando de amor no se quiere hablar.

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