31 diciembre 2005

juro que no dire nada

Nos desnudábamos frente al espejo
para ver cuánto habíamos engordado
hacíamos el amor como jabalíes
o quizá como peces,
no lo sé.

Yo soñaba,
dentro de tu vagina,
que buitres celestiales sobrevolaban nuestra alcoba,
que tus piernas eran tentáculos condenados
y mi pelvis bebía el veneno de tu corta edad.

Ay! si nos hubieran visto
esas gentes salidas de estampitas vagantes con mentes de arena
que nos reproducíamos en hojarascas de árboles pudorosos
y me devorabas crudo como serpiente me tragabas,
yo,
el carnicero de tus entrañas,
lloraba
te juro que lloré tanto
que hubiese eyaculado lágrimas.

Y fuimos dragones de agua
porque vivíamos de agua ¿recuerdas?
de agua y de vino
y lejos del mundo imbécil nos emborrachábamos
en cuartos de hoteluchos que apestaban a humano.

Ahora me veo en el espejo
y no estás
ni gorda ni delgada,
tan sólo con el deseo de masturbarme y darme asco
quizá ahora
que estoy tan permeable de tus memorias
abriré mi alma como una lata de atún y serás bella y triste
de nuevo
jadeante
frente al espejo
y diré en tu oído desgastado
estoy llorando
estoy llorando.

19 diciembre 2005

una de pizarnik

FORMAS

no sé si pájaro o jaula
mano asesina o joven
muerta
entre cirios o amazona
jadeando
en la gran garganta
oscura o silenciosa
pero tal vez oral
como una fuente
tal vez juglar
o princesa en la torre más alta

(Alejandra Pizarnik, de Los trabajos y las noches, 1965)

11 diciembre 2005

tan lejos de mi

qué hacer con mis dudas
es un quehacer para ahogarse
para ver la orilla huir de ti.

Anoche en el viaje que intente emprender
me fallaron las venas
la sangre corría tan a prisa que parecía quería huir de mi,
del increible asco que me tenía.

Un gráfico en mi pared...
una sonrisa en la ventana...
dos besos volados y volando
suben desde mis pies rojizos de ladrillo
hasta tocarme la mente y romperme los ojos.

Estoy ciego.