Quiza me digan loco o tonto, pierda amigos pero nunca negaré que me encanta la luna. Bah! no es tan ilógico. Ayer estaba mas inspirado que hoy creo, tan solo pensaba en contarlo, en escribirlo acá. Esta paginita es un escape de la realidad también.
La luna, mi gran confesora, sobre todo en los ratos de tristeza, que son pocos pero son; ha sabido ser buena consejera. Recuerdo una noche bella (el día también había sido bello) que la luna estaba cerquísima, dulce podía sentir su aroma, una locura. Un murmuro de olas llenaba mi oído, una mujer a mi costado y la luna tan sensual, tan tocandome, eras tú luna una umjer también o un habitante andrógino en mi cuerpo sediento de tu piel blanca y oscura, desconocido.
No intento demostrar que estoy al borde de la demencia, ni quiero que nadie me empuje solo quiero que la luna vea mi mensaje. No me lleves a tu lado tan solo sigue siendo sincera y muéstrame tus manos.
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