18 agosto 2007

gato

Con sus ojos llenos de ambición
érase un gato
herido golpeaba mi ventana
asustado
me vi auxiliarle.

La Luna visitaba mi habitación,
de noche,
intrigada escuchaba
al dulce felino contarme
la nostalgia de sus saltos ágiles.

De techo en techo,
su triste habilidad
cada palabra suya
su pelaje negro de brillo plateado.

Y la Luna atontada
lloraba.

Dia a día
con sombría lentitud
y silenciosa agonía
fui gateando
bebíamos juntos leche del mismo plato
y en buena parte he comprendido
que ser felino
no es tan malo,
el gato en la cama mira la tele
yo meneandome a veces
duermo en el suelo.

Como si fuera un desconocido
me la auyentado mi perro
he huído muy lejos
perdido en la calle,
el gato ya no está triste ni herido
es algo lento,
yo mucho más rápido
he aprehendido tanto
brillan mis ojos
y mis ya-no-tan-pesadas patas
dejan huellas en los tejados
mis garras heridas por mí mismo
golpean ahora tu ventana.

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