21 octubre 2007

déjame

Si la mala vida
es llevarla por este camino
donde no hay cárcel ni policías
ni un credo santificado
solo una laguna de mujeres
donde hundirse
y expulsar tan claro cmo el blanco de sus ojos cuando explosiona,
entonces
déjame andar en ese sentido
tan equivocado e incorrecto
que puede faltarme el agua sobre la mesa
o en el estómago la comida
pero no la gracia de sus senos
en mi boca diluyéndose
los entrelazos de cinturas
pues superiores a mí son las furias
y las ansias de entrar y salir
húmedo y triunfante
agitado y silencioso
leyendo el abrir y cerrar de sus ojos
las pestañas chocar entre ellas
larguísimas
infinitas.

Déjame andar de cama en cama
o que ellas vayan por la cama mía
que sino el vacío me llena de frialdad contra mí mismo
y no hay vino que embriague
cualquier soledad,
menos la mía
tan desalentadora,
descocainada.

Exiliado de sentimientos puros
prefiero caminar equivocado
dejando abiertos hasta las ventanas
de mi mente y mi alma
haciéndole caer en lo más profundo y desvestido
en el abrir de caderas
y
ahogo de gemidos.

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