Hay un hombre muy alto con sueños muy cortos
y sus suaves esperanzas son sus puntos aparte
que su locura incestuosa lo une con su madre,
tan ida como él,
tan loca,
tan loca.
Un poco un beso un beso un poco
un caminar tan leve de este monstruo tan grande
saben sus besos tan toscos y romances
que su madre ni sorda,
tan sorda tampoco.
Es este privilegio de ser tan hijo suyo
tan madre nuestra que estás en los cielos
y tan profunda en tu infierno rojo y sangrante.
Tan cuerpo de ella fue
volvía y volvía
despenetrado y dentro lascivo a lascivo
entre orgasmo y orgasmo nacía un hijo.
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