20 agosto 2007

cuando tu cuerpo era mi cuerpo

Si algun beso te di por pena
o en otro cuerpo te hice el amor
no te pido perdón
porque me amaste como soy
como era
y como quisiste que fuera.

Ya no podemos cerrar los ojos
para vernos mejor,
ya no sabemos quitarnos la ropa
el uno al otro
para violentamente
intercambiar el corazón,
vivimos exiliados
del cuerpo que alguna vez nos perteneció,
me he robado yo de mí mismo
para no saber de ti
para vivir sin pasarla mal.

Camino algo alegre y tranquilo
sin huellas de autoflagelaciones en la boca
que fue tan tuya
en tus labios,
entre tus piernas,
y pienso si
sufrir era realmente tan malo
si romperte en mi memoria me ha dado algo;
eres ahora
un ente mental,
un vacío que camina al otro lado,
una sombra inmóvil
o mejor dicho
ya no eres
aquella sirena de mar sangrante
venenosa y cobrade
de boca iracunda
cuando tu cuerpo era mi cuerpo.

18 agosto 2007

gato

Con sus ojos llenos de ambición
érase un gato
herido golpeaba mi ventana
asustado
me vi auxiliarle.

La Luna visitaba mi habitación,
de noche,
intrigada escuchaba
al dulce felino contarme
la nostalgia de sus saltos ágiles.

De techo en techo,
su triste habilidad
cada palabra suya
su pelaje negro de brillo plateado.

Y la Luna atontada
lloraba.

Dia a día
con sombría lentitud
y silenciosa agonía
fui gateando
bebíamos juntos leche del mismo plato
y en buena parte he comprendido
que ser felino
no es tan malo,
el gato en la cama mira la tele
yo meneandome a veces
duermo en el suelo.

Como si fuera un desconocido
me la auyentado mi perro
he huído muy lejos
perdido en la calle,
el gato ya no está triste ni herido
es algo lento,
yo mucho más rápido
he aprehendido tanto
brillan mis ojos
y mis ya-no-tan-pesadas patas
dejan huellas en los tejados
mis garras heridas por mí mismo
golpean ahora tu ventana.

15 agosto 2007

En tu busqueda

Amor,
hace tanto que no te veo correr en mis mejillas como lagrimas felices,
los sueños... mis sueños
cuando el sueño eres tú
porque todos te buscan
y es que hay un submundo de oscuridad en tus cabellos de mujer
brillando hacia los parpados de mi piel.

03 agosto 2007

Cuento corto

-Yo te quiero- me dijo Javier.

El aún estaba algo excitado y a mí se me estaban quitando las ganas. Hacía frío esa noche y recién lo estaba sintiendo. Mis senos descubiertos eran el blanco de su mirada y a pesar que me hablaba de amor yo solo quería eso. No lo culpaba, era yo quien lo había buscado. Era esta necesidad de algo, que no podía evitar ni esconder.


-¿No me vas a decir nada?- me preguntó.


El tonto quería que le responda. ja! como si realmente fuese a quererlo o peor aun decirle que lo quería.
- Ya sabes que no me gustan los romanticismos en la cama Javi. Pásame mi blusa. Además ya sabes que no puedo tener una relación seria, siempre termino mal y luego todo se me viene abajo. Intenta no quererme, no vale la pena.


Se quedó callado. Odiaba cuando eso pasaba porque luego estaba ese silencio incómodo. Ese espacio de tiempo donde parece que hubiera una bomba de palabras sobre tu mente pero ninguna en tu oído porque nadie dice nada. Javier de mierda porque no solo puedes tirar conmigo y ya! Eres el que mejor tira y el que más problemas me hace. Mierda.


- Javi, lo siento- le dije con una voz disimuladamente fingida. ¿Abrázame si? Me estoy congelando.
Javi me abrazó y no dijo nada. Aveces era muy dura con él pero qué podía hacer. No quería que se enamore de mí. No sé, es muy niño, se enamora fácil y ya sabe que no va a pasar más que esto. No lo estoy utilizando. Creo que lo protejo, porque en el fondo sí lo quiero, no me merece, eso es obvio. 


Ojalá después tiremos otra vez, hace mucho frío acá.