08 diciembre 2008

ficción realista

frente a una computadora y encerrado detesto el calor. no es el calor de la playa, rico con la arena besándote la cara con ayuda de la brisa. ni el calor limeño de las 5 de la tarde, anaranjado, un poco nostálgico. bello.
los recuerdos, algunos duelen, otros regresan con gracia a la memoria. hablar de recuerdos, teniéndo calor, me aleja un poco de éste.
la arena, clara, descansaba bajo mi espalda. ella, disfrutaba entre el sonido de las olas. la línea entre la amistad y la atracción puede ser delgada y a veces sobreponerse. ésto era pura confusión. las sonrisas distraían cualquier momento tenso. aunque decir tenso es un poco mentiroso, porque puede ser divertido también, divertido para mí al menos.
pero mi camisa estaba abierta y ella lucía su traje de baño verde y también un tatuaje. decir que sólo quería broncearme era mentira, fui porque me gusta el mar, porque relaciono el mar con la mujer. ella fue porque quería alquilar una casa donde pasar un fin de semana con su novio, su confuso novio, un amigo mío. lo siento, en ese entonces era así.
no sé si hubo conqueteo, yo creo que sí, pero fue más bien tierno y lleno de juego. después no me atreví a más y quizá eso la molestó, aunque las mujeres no suelen molestarse sino decepcionarse. creo que fue lo segundo. quizá eso explica que el mar me haya castigado poco después.
ya no me llevo tan bien con la marea, por así decirlo.
debería ir un día a pedirle disculpas.
el mar es rico e inexplicable. como una mujer.

2 comentarios:

★Sadistic H E R O☆ dijo...

A DISCULPARSE¡...................................PERO QUE HARAS LUEGO?

Daniel dijo...

solo disculparme.