Hay una sonrisa en cada mensaje,
un deseo escondido en el celular,
la inocencia que brota de tus dedos pequeños
diluye lentamente mi soledad.
Ojos enormes aparecen
alternativos donde hundir mis palabras
y que queden colgando de tus pestañas,
quiero ahogar poco a poco los años que en tu cuerpo aún no suceden.
Es algo loco
lo sé,
es nuevo y pacífico no desear.
Ser un niño otra vez me asusta
debo lustrar de nuevo la inocencia.