con fuerza,
con llanto
entre espejos donde me miro
y odiarte
no puedo.
Te odio porque no es tu culpa
porque gritarte no puedo
quizás solo me odio a mí mismo.
Te odio ,
te odio con tantas ganas
que se me agotan
las fuerzas del alma
el pecho se me desarma
en mis rodillas mariconas.
De tanto odiarte
me canso
y te quiero de nuevo.